MENU

Park Chan-wook, el maestro del lenguaje cinematográfico – segunda parte

27/01/2026

A quince días del estreno de No Other Choice (No hay otra opción) la última producción de Park Chan-wook, vamos a detenernos en cómo el realizador coreano nos cuenta sus historias. Desde su opera prima (vista por menos de diez mil espectadores en su estreno en Corea), hasta la fecha, el realizador se ha mostrado como un amante del lenguaje cinematográfico. Un lenguaje que ha ido puliendo, película a película, demostrando que la belleza de una obra se encuentra tanto en su forma como en el fondo.

Vamos a analizar la técnica narrativa del director coreano.

El guion: en la variedad está la clave

Si hay algo evidente al observar la obra de Park Chan-wook es el profundo respeto que siente hacia el medio cinematográfico y hacia su lenguaje. Hacia el montaje, la iluminación, el guion literario, el guion técnico, las interpretaciones, el sonido.

Analicemos el guion de I’m a Cyborg, but that’s Ok (Soy un Cyborg) (2006). La historia de una joven que se cree un robot y que es encerrada en un manicomio donde encontrará a un joven que tiene la capacidad de robar las posesiones más deseadas por los demás. Un drama romántico en su concepto más genérico: “chica conoce a chico”. Un análisis más minucioso, sin embargo, nos vuelve a presentar elementos comunes a otras obras del realizador (esperanza, desesperación, incomprensión, amor, redención).

Park quiere que sus personajes se relacionen en un espacio relajante y para ello se sirve de una iluminación con tonos pastel, en concreto el color azul. Este color se encuentra envolviendo a todos los escenarios (las paredes del hospital, la máscara que luce uno de los protagonistas, el propio cabello de la protagonista, las sillas, el comedor, las camas…). Pero aún quedan otros recursos de lenguaje, como el guiño hacia el musical en una secuencia antológica que rinde homenaje a Mary Poppins y a Sonrisas y Lágrimas, además de a su protagonista masculino, Rain (que debuta como actor, pero que es cantante con miles de fans en Corea). Unas interpretaciones que no están sometidas a la rigidez del Actor’s Studio, donde los personajes parecen encontrarse no frente a la cámara sino ante la audiencia, con el fin de conseguir un mundo de fantasía, casi onírico.

Y para redondear la película, la secuencia final, precedida del único instante de oscuridad total del film, donde el arco iris que nace con el amanecer une a los dos protagonistas, como queriendo decir: sí, todavía perdura la esperanza. La esperanza de Young-Goon (a la que da vida Lim Soo-yung, protagonista también de A Tale ot Two Sisters) es que por fin su vida tiene un objetivo.

El tratamiento fotográfico de Park Chan-wook

El director coreano es muy fiel a su equipo técnico. El director de fotografía con el que más veces ha trabajado el director coreano es Chung Chung-hun: Oldboy, Simpathy for Lady Vengeance, Soy un Cyborg, Thirst, Stoker, La doncella.

En la trilogía de la venganza, Park reflejará la esperanza cromáticamente emparentada con el color verde. Una esperanza, quizá ausente temáticamente en Sympathy for Mr. Vengeancepero que recubre a todos sus protagonistas, supliendo así su ausencia (desde el pelo verde del joven secuestrador, a la casa donde vive el rico empresario interpretado por Song Kang-ho, el entorno del bosque donde tienen lugar los hechos, las batas de los médicos, los pasillos del tren).

En OldBoy, además de filtros verdes Chung Chung-hun utiliza el color rojo como desencadenante de la venganza (Choi Min-sik ha llevado a lo largo de toda la película una camisa blanca, hasta el momento en el que debe enfrentarse a Yo Ji-tae, donde la cambia por una roja). O el color púrpura, presente también en la cinta, como símbolo del poder que ejerce Yo Ji-tae sobre Choi Min-sik (el paraguas que aparece en el momento del secuestro inicial, el pañuelo que le da el secuestrador a su víctima cuando ésta se desmaya en la calle, el sobre sorpresa que encuentran los protagonistas mientras investigan, hasta llegar a la caja final también lila).

OldBoy se cierra en una secuencia que acontece en la nieve, con el color blanco (color de la salvación desde el punto de vista espiritual), algo que también vemos, en los pasajes finales de Lady Vengeance (la primera idea del director era que la película virara paulatinamente hacia el blanco y negro final, algo que no pudo realizarse técnicamente, y que dejó para la edición en dvd, donde consigue este proceso mediante técnicas digitales). En este ambiente de palidez total, los personajes se purifican, redimiéndose de sus pecados.

¿Casualidad cromática? Todo está sujeto a interpretaciones. Lo cierto es que la iluminación fue uno de los elementos de lenguaje más cuidados por Hitchcock a la hora de realizar sus films (baste recordar los cambios de imagen de Kim Novak en Vértigo o de Grace Kelly en Crimen Perfecto).

Tratamiento cromático de Stoker (donde el color amarillo será un elemento fundamental): lo veremos desde el inicio de la película, en el que India Stoker camina por la carretera y vemos las líneas de separación, cajas de regalo que recibe India cada año, el dibujo que India practica en clase, el paraguas que le ofrecerá su tío, el autobús escolar, el cubo del Charlie cuando es un crío, las banderas del castillo que construye su hermano.

En No Other Choice (No ha otra opción), el director trabaja con Kim Woo-hyung (con el qu tambien había colaborado en la serie La chica del tambor). El trabajo realizado es tan brillante como algunos de los planos cenitales, el ambiente que se respira en la cabaña de bonsais en la que pasa parte de su tiempo el protagonista Lee Byung-hun, o el diseño de la casa de la familia protagonista, retratando a la perfección lo que es la clase media.

La banda sonora como elemento narrativo

Park Chan-wook ha trabajado con el compositor Jo Yeong-wook en siete ocasiones: en JSA, Oldboy, If You Were Me, Theree Extremes (Cut), Simpathy for Lady Vengeance, La chica del tambor (serie), La doncella y en su última película Decision to Leave.

OldBoy, Lady Vengeance y I’m a Cyborg coinciden en su estructura musical. Una unidad que se consigue gracias a compartir idéntico compositor: Jo Yeong-wook. Pero Chan-wok no tiene ningún reparo en prescindir de la banda sonora y utilizar el silencio, algo que hace en Sympathy for Mr. Vengeace (donde uno de sus protagonistas es sordomudo, imposibilitado para oír ningún sonido). Ése es el cometido del lenguaje cinematográfico: escoger una herramienta u otra en virtud de lo que se quiere contar, más allá de la estética que se pueda lograr con ello.

En Lady Vengeance, como anécdota, destaca el tema que cierra la película, cantado en catalán. Una canción de cuna, «Mareta, no’m faces plorar« de una sensibilidad extrema que encaja a la perfección con la escena final.

Park Chan-wook puede utilizar el sonido en el montaje de una secuencia para incrementar la tensión (lo podemos ver en Stoker, en la secuencia del diapasón, cuando India Stoker rebusca entre las pertenencias de su tío), o en la secuencia inicial de la serie La chica del tambor (el sonido del reloj o la pelota que rebota en la pared).

Por último, el director musical Cho Young-wuk, que se hizo con el premio a la mejor banda
sonora original en la 43ª edición de los Premios Blue Dragon, la 42ª edición de los Premios de la
Asociación Coreana de Críticos de Cine y la 31ª edición de los Premios Buil por Decision to Leave,
volvió a aportar su talento a No hay otra opción. Su polivalente partitura, que alterna entre la
tensión y el humor, no solo enriquece la narración, sino que también realza el esquema emocional
y la atmósfera de la película. En especial, para lograr un sonido que combinase con elegancia
los estilos contemporáneo y clásico, la música de la película se grabó en colaboración con la
London Contemporary Orchestra en los emblemáticos estudios Abbey Road. El resultado es una maravilla ya que el compositor utiliza canciones clásicas coreanas que dotan al conjunto de una locura repleta de humor.

El equipo artístico: los actores al servicio del personaje

A lo largo de las producciones de Park Chan-wook observamos como el director se suele rodear de actores que conoce (tanto para papeles protagonistas como para secundarios):

  • Lee Byun-hun (JSA, The Extremes)
  • Song Kang-ho (JSA, Simpathy for Mr.Vengeance, Simpathy for Lady Vengeance)
  • Choi Min-sik (Oldboy, Simpathy for Lady Vengeance)
  • Lee Yeong-ae (JSA, Simpathy for Lady Vengeance)

Park Chan-wook es fiel a sus actores, lo que podemos ver si analizamos sus repartos. Y es algo que lleva a sus últimas consecuencias en Lady Vengeance, film en el que aparecen la mayor parte de los actores que intervenían tanto en OldBoy como en Sympathy for Mr. Vengeance, pero interpretando a otros personajes: desde Choi Min-sik (secuestrado en OldBoy, y secuestrador en Lady Vengeance), Yo Ji-tae (torturado por un hecho acontecido en la infancia en OldBoy, y niño “adulto” en Lady Vengeance) o Song Kang-ho y Shin Ha-kyung (enfrentados en Mr. Vengeance, unidos como asesinos a sueldo en Lady Vengeance). Lo interesante es descubrir que estas elecciones no están realizadas al azar, por “capricho” del director, sino que, de alguna manera, el karma de los protagonistas tiene su continuidad en uno u otro film.

Otros elementos del lenguaje cinematográfico

Fundidos a negro, montaje ideológico (que consiga trasladar al espectador una idea concreta), planos cenitales (el coche aparcado en la playa en Decision to Leave), puesta en escena… Sería inabarcable en un reportaje hablar de todos los elementos que se ven en las obras del coreano Park Chan-wook.

Incluso su homenaje al cine de Buster Keaton y Chaplin. El slapstik (humor físico que fue uno de los primeros en aparecer en el cine) en cinta de Charles Chaplin o Buster Keaton, será utilizado por Park Chan-wook en Night Fishing un proyecto que firma junto a su hermano Park Chan-kyong. Un mediometraje que llevaron a cabo en 2011 con un iPhone 4 financiado por la multinacional KT (principal empresa distribuidora de iPhone en Korea en ese momento). Protagonizado por Oh Kwang-rok (Simpathy for Mr.Vengeance o Oldboy) y la estrella de Kpop Lee Jung-hyun (inició su carrera en A Petal y la hemos visto en Peninsula)

La planificación de los asesinatos en No hay otra opción daría para escribir una novela. Son pocos, pero a cuál más surrealista. Llegar hasta su primera víctima le llevará a Lee Byung-hung un árduo trabajo. Pero cuando todos creemos que ya está, la realidad es que todavía no ha hecho sino empezar. Enguantado con una manopla de cocina apunta a su víctima (que está embriagada y es capaza de tomarse la secuencia con humor. Pero… Esta complejidad en la planificación de las secuencias es lo que hace realmente único a Park Chan-wok.

Lo que está por venir

El viernes 13 de febrero se estrena la gran No Other Choice (No hay otra opción) de Park Chan-wook. Adaptación de la novela The Ax del escritor Donald Westlake. Una novela que ya había sido llevada al cine por el director griego Costa-Gavras en una magnífica Arcadia.

Después de dedicar toda su vida a su trabajo, Man-su es desechado “como un par de zapatos
viejos
”. Mientras trabaja a tiempo parcial en una tienda, Man-su va asumiendo en su fuero interno
que tendrá que lanzar su propia guerra a medida que se cierra el cerco y se encuentra a punto de
perder incluso la casa familiar a la que está tan apegado. Elabora planes meticulosos y comienza
a ponerlos en práctica, pero el lado torpe de Man-su emerge en el proceso y se convierte en
una fuente de humor burlesco. Man-su, a quien su vida le había llenado de orgullo y satisfacción
hasta ese momento, comienza a transformarse gradualmente, víctima de la inevitable ansiedad
generada por el desempleo, lo que deja al público con sensaciones contradictorias, ya que es el
tipo de historia de la que cualquiera podría ser protagonista

Por una vez asistimos a un asalto al ultracapitalismo por la vía más radical, divertida e ingeniosa posible.

Un reportaje de Enrique Garcelán (CineAsia)

Cerrar

DESEO SUSCRIBIRME

A LA NEWSLETTER DE CINEASIA

    Este formulario usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan tus datos.