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El cine de Hong Sang-soo: diálogos en el bar

09/10/2019

Abordar el proceso creativo de un director de una forma sistematizada puede resultar complejo. Se han de analizar las motivaciones del director, las temáticas que aborda en sus películas, los personajes presentes en sus films, los elementos del lenguaje cinematográfico que emplea y aquellos a los que recurre con mayor asiduidad, el contexto histórico en el que trabaja… En el caso del coreano Hong Sang-soo el estudio puede complicarse, ya que su obra, sus personajes, la cotidianidad de las situaciones que plantea es tan repetitiva, contiene tantos matices, que podemos llegar a pensar que toda su filmografía se funde en una sola película que contemplamos una y otra vez, sometida a pequeñas variaciones, donde los personajes saltan de una cinta a otra sin importarles el título de la película en cuestión. La búsqueda de los pequeños matices que estructuran la cinematografía del director coreano son las piezas que han de servirnos para formar el puzzle completo de la filmografía de Hong, y van a ofrecernos la visión general de una forma de hacer cine, de vivir y entender el oficio de director.

Con este espíritu hemos dividido la filmografía de Hong Sang-soo en cinco apartados temáticos, que hemos diferenciado tanto cronológicamente como por los aspectos formales que unen las obras producidas durante cada uno de estos períodos.

En el bar de al lado

Los primeros años: 1996-2000. Trilogía de la estructura

La filmografía de Hong Sang-soo, compuesta de diecinueve largometrajes (a la que hay que añadir el cortometraje List rodado en 2011), ha sido realizada a lo largo de diecinueve años de carrera. Esto nos da una idea de lo prolífico que es el realizador coreano, con una media de una película por año. Una media similar a la del enfant terrible Kim Ki-duk, que debuta en la dirección el mismo año que Hong y que lleva rodados hasta la fecha, como el primero, un total de diecinueve largometrajes, ligeramente superior a la media de Park Chan-wook, que ha filmado trece largometrajes, y muy por encima de las cinco películas rodadas por Lee Chan-dong en un período de tiempo muy similar.


“La declaración de intenciones es mi manera de filmar”

Hong Sang-soo

La primera etapa comprende cuatro años de carrera (1996-2000), y en ella se estrenan las tres primeras películas del director coreano. A The Day a Pig Fell into the Well (1996), su debut en la dirección, a la que le seguirían The Power of Kangwon Province (1998), y Virgin Stripped Bare by Her Bachelors (2000). En sus tres primeras obras el realizador coreano busca encontrar su espacio como director. El bagaje que le ha supuesto estudiar en el extranjero (las referencias al cine americano y europeo, la lectura de críticos como Truffaut Farber, la cercanía a Romher…) llevan a Hong Sang-soo a buscar la estructura narrativa en la que se encuentre más cómodo y que le permita reflejar de una forma más económica las temáticas que quiere desarrollar como autor.

Aún teniendo elementos propios del cine de Hong Sang-soo The Pig Fell into the Well es la más diferente de sus producciones: en primer lugar no parte de un guión original (por primera y única vez en su carrera el guión lo firma otra persona, Kyo Hyo-seo), y eso hace que el film adquiera un tono desgarrador, del que ya está impregnado el guión y en el que la violencia se desata de una forma evidente, sin apenas albergar esperanza y donde los protagonistas se ven abocados al fracaso. Personajes que difieren del universo “hongsansoniano” y a los que vemos “trabajar” a diferencia del ambiente “festivo” en el que se mueven los protagonistas de sus siguientes trabajos. Aún y así en The Pig Fell into the Well empezamos a vislumbrar elementos comunes que encontraremos en otras obras del director: encuentros en los bares y restaurantes, la bebida y la comida como nexo de unión entre ellos, el juego cotidiano de la mentira, y el sexo como elemento liberador pero que no se libra de un halo de insatisfacción (cuando el joven enamorado de la taquillera logra llevarla a la cama, la mirada de la chica, nos hace sentir lástima por él). Sin duda, es en el debut como director, donde Hong Sang-soo nos ofrece su mirada más triste hacia el ser humano.

The Power of Kangwon Province supone otro avance estructural: el inicio en la utilización de las repeticiones en el cine de Hong Sang-soo. Las dos partes en las que estructura la película, a modo de dos lienzos en blanco, escribirán por duplicado acciones en las que se ven envueltos los protagonistas (en la primera parte, la joven encuentra un pez en su camino en la montaña, y lo entierra para que nadie pueda pisarlo, mientras que en la segunda parte, el profesor cuida de ellos y los mantiene vivos en una pecera). Una marca de estilo propia de su cine, que el autor asimila con la cotidianidad de las personas, y lo cómico que tiene este sentido de la repetición. La gente, según Hong Sang-soo, repite las cosas de forma inconsciente, en un acto de querer parecerse unas a otras.

Con su tercera película, Virgin Stripped Bare By Her Bachelors (2000), Hong Sang-soo alcanza la estructura interna que ha buscado a lo largo de sus dos primeras obras. La doble estructura a través de la que el director nos plantea que es la realidad y que es la ficción, mediante dos observaciones de la misma historia, que nos permita comprender mejor los mecanismos que mueven las decisiones y sentimientos humanos.

2. Francia es el futuro del director (2002-2008): Aprendiendo el oficio del director

Si a lo largo de sus tres primeras producciones Hong Sang-soo descubre la importancia de la estructura interna (una estructura que no se quedará estanca a partir de ahora, sino que el director someterá a ligeras modificaciones, dependiendo de lo que nos quiera contar), a lo largo de esta segunda etapa el realizador encuentra las herramientas apropiadas que requiere para llevar a cabo su oficio.

En On the Occasion of Remembering the Turning Gate (2002), Hong Sang-soo altera el proceso de trabajo, escribiendo tan sólo un tratamiento inicial. Un tratamiento en el que el director plantea el arranque de la película, en el que define a los personajes, a la par que sirve como reclamo ante posibles inversores. El siguiente proceso, la escritura del guión en sí, se pospone al rodaje, donde el director escribe y perfecciona los diálogos de las secuencias día a día, coincidiendo con las escenas que se han de rodar. Las piezas son así más vulnerables de ser modificadas, los actores adquieren un papel más relevante en la trama (son frecuentes los diálogos entre director y actores en los decorados donde posteriormente se tiene que rodar, compartiendo tanto director como actores la embriaguez que más tarde tendrán los protagonistas de la película) y las variaciones toman forma de una manera mucho más evidente.

Dos son los elementos del lenguaje cinematográfico que va a utilizar por primera vez en su carrera el director en Tale of Cinema, y que a partir de aquí se convertirán en la marca de autor de Hong Sang-soo: el zoom y la voz en off. Dado que el director disecciona de una manera tan oblicua a sus personajes, la voz en off en un elemento que tarde o temprano tenía que aparecer en sus producciones. Mediante esta voz, los personajes se traicionarán a sí mismos, ya que el espectador será testigo de lo que piensan, a pesar de que éstos actúen de una manera o de otra. Además la voz sirve también como elemento vertebrador del relato, como norma será la voz en off de uno de los protagonistas el que llevará la voz cantante a lo largo de toda la producción (y esta será la voz en off de un hombre, hasta que lleguemos a la última etapa del director). El segundo de los elementos, el zoom, en desuso hoy en día por parte de la profesión, hay que entenderlo como un elemento de economía, como una forma de facilitar el trabajo de los actores con los que trabaja: “Como muchos de los elementos en mis películas, cambia a medida que envejezco. En Woman is the Future of the Man, quiese utilizar el zoom pero no había tiempo, por lo que lo pospuse hasta Tale of Cinema. Técnicamente, muestra el rostro del actor de cerca sin tener que cortar”.

Francia es el destino del protagonista de Night and Day (2008) la única película de Hong Sang-soo que acontece fuera de las fronteras de Corea. La excusa es tan divertida como repleta de cinismo. Sung-nam, un famoso pintor casado en Corea, debe huir del país y esconderse en el extranjero acusado de un altercado por consumo de marihuana. La apariencia, el mantener las formas, tan importante para la sociedad coreana, hace que un hombre abandone su vida (su profesión, a su mujer, a su familia) y se marche a otro país. La película estructurada a través de un diario (se dividirá en los días que el pintor pasará en Francia), nos dejará ver la personalidad de este personaje, que no dudará en echarse a llorar durante la primera conversación telefónica con su mujer, y poco después intentar seducir a dos mujeres sucesivamente.

3. Hiperactividad creativa (2009-2011): los años de mayor producción.

Hong Sang-soo siempre ha tenido claro que la libertad para filmar, al margen de la industria cinematográfica, era fundamental para seguir haciendo cine. Con esta motivación in mente crea en el año 2005 su propia productora, Jeonwonsa Film Co. El primer pasó será autoproducirse. Evidentemente hay que buscar la financiación, pero las cifras en las que se mueven los films de Hong Sang-soo nada tienen que ver con los productos base coreanos (un film estándar puede tener unos costes de producción de 2 millones de dólares, a años luz de un film de Hong). En un ambiente crispado por la crisis internacional, nos damos de frente con cuatro de las películas más divertidas de Hong Sang-soo (además de ser las más concisas, ya que el director va a tener que pasar de los 120 minutos en los que habitualmente cuenta sus historias, para pasar a los 80 minutos, una limitación artística que se impone el director para reducir también los costes de sus películas).

Hablando de almas gemelas. Cannes podría decirse que es el alma gemela de Hong Sang-soo. A pesar de que después de sus tres primeras películas (multigalardonadas en diferentes festivales internacionales), los premios cada vez cuestan más en llegar (algo que muchas veces está relacionado con la lupa de los festivales internacionales, que durante unos años encumbran una cinematografía, para años después olvidarla o relegarla de la sección oficial), el espíritu optimista de Hong Sang-soo no decae, y mientras Lee Chang-dong e Im Sang-soo regresan a la Sección Oficial de Cannes con Poesía y The Housemaid, él hará lo propio en la sección que más conoce, Un Certain Regard, con Hahaha (2010).

Además de la bebida, elemento fundamental y fundacional de las películas de Hong Sang-soo (es el motor de múltiples de las acciones que marcan la cotidianidad de los personajes), el sexo el motivo o el fin último de los caracteres, sobre todo masculinos. El sexo en las películas de Hong se visualiza de forma brusca, en algunos momentos torpes, y a pesar del parecido con el que está tratado siempre guarda alguna variación. Como comenta el director “Aunque mis escenas de sexo se parezcan, estoy convencido de que no pueden nunca ser idénticas”.

Oki’s Movie (2010) es la propia esencia del cine de Hong Sang-soo. En ella se analiza como mínimas variaciones pueden alterar por completo una historia. De la misma manera que en la génesis de los rumores, los diferentes puntos de vista, el cómo la gente enriquece una historia, hace que ésta cambie, el director busca una estructura a través de la que poder contarnos estas variaciones. Hong Sang-so dividirá la película en cuatro capítulos: el primero, el que acontece en el presente, sirve para presentarnos al protagonista, Jingu, un director de cine que ejerce como profesor universitario, casado, al que un hecho puntual (la pregunta de una alumna durante la celebración de un cine forum), le lleva a recordar la historia de amor que vivió con Oki. En los siguientes capítulos, cada uno de ellos en un pasado más anterior, reviviremos la historia de amor de Oki con los dos hombres, primero a través del punto de vista del propio Jingu, luego desde el punto de vista del dr.Song, y por último, en el capítulo que da título a la película, Oki’s movie, desde la perspectiva de la mujer, Oki. Por primera vez en un film de Hong Sang-soo la voz de tres personajes se unen para narrarnos la historia, y por primera vez la voz en off de una mujer se erige casi en la principal protagonista

4. La voz femenina de Hong Sang-soo (2012-2013). Trilogía de la mujer

Corre el año 2011. En Seúl se inaugura una exposición fotográfica acerca de la actriz francesa Isabelle Huppert. Coincide este hecho con el estreno de su último film, Copacabana en las salas de cine coreanas. Con tal motivo, la actriz se desplaza hasta Seúl, donde tiene la oportunidad de encontrarse con algunos directores coreanos como Park Chan-wook, Lee Chang-dong, Bong Joon-ho e Im Sang-soo. Dentro de la agenda también se encuentra el nombre de Hong Sang-soo. Un encuentro que parece sacado de cualquiera de las doce películas que el realizador lleva filmadas hasta la fecha. Mientras beben makgeolli en uno de los restaurantes más utilizados por Hong en sus rodajes, el director le comenta a la actriz francesa: “Estoy a punto de emprender un nuevo proyecto. No hay nada decidido por el momento. ¿Te gustaría participar en él?” A lo que la actriz respondió asombrada: “¡Desde luego que sí!” Realidad o ficción, lo cierto es que un año más tarde En Otro País (2012) se presentaba en la Sección Oficial a Competición en el Festival de Cannes, con Isabelle Huppert como protagonista de la misma.

Las mujeres han sido piezas fundamentales en las películas de Hong Sang-soo. Como parte integrante del título de las mismas (Woman on the Beach o Woman is the Future of the Man), y desde luego, como contrapunto de sus personajes masculinos: manifestado una madurez superior a la de éstos. A veces han compartido la desesperación y la locura vital de los personajes masculinos (como la estudiante de arte que vuelve loco al protagonista de Night and Day, o la amante de Turning Gate, cuyas reacciones son tan imprevisibles como las del propio protagonista) Pero hasta el momento, si exceptuamos Oki’s Movie, donde Oki compartirá la voz de los protagonistas masculinos, la voz interior de las películas de Hong Sang-soo han correspondido a hombres. Actores, profesores universitarios, artistas plásticos, directores y/o críticos de cine empeñados en buscarse a sí mismos, abultados por un ego que en la mayoría de ocasiones no pueden ocultar. Peter Pans de la intelectualidad coreana sin deseos de afrontar sus responsabilidades, que nadan a contracorriente de una relación amorosa en otra, a la búsqueda de encontrar su alma gemela, sin albergar un deseo real de conocerse a ellos mismos.

A pesar de que la protagonista de En Otro País es Anne (Isabelle Huppert), la voz interna del film es la de una joven guionista de cine que mientras se encuentra en una población costera junto a su madre ideará tres guiones diferentes que versarán sobre la figura de un turista, un viajero que llega a un lugar por primera vez. Puede deberse a una casualidad, así lo ve Hong Sang-soo cuando se le pregunta acerca de la elección de Jeong Eun-chae, pero será de nuevo una mujer la protagonista de su siguiente film Nobody’s Daughter Haewon (2013) “No pensé en realizar la película hasta que no di con Jeong Eun-chae, su encanto me cautivó y decidí que mi siguiente protagonista sería una mujer entrando en la veintena”. Lo cierto es que el director coreano elegía por segunda vez y de manera consecutiva en su carrera a una mujer como hilo conductor, a la vez que protagonista. Se hace fácil entender que si las películas de Hong Sang-soo se basan en pequeñas variaciones, él mismo como director también está sujeto a estas modificaciones.

Our Sunhi (2013), por la que el realizador coreano obtuvo el premio como mejor director en el Festival de Locarno, supone el cierre de la trilogía. Con una estructura en la que el plano secuencia ejerce como pared maestra del film (los personajes, sentados en una mesa, hablarán hasta emborracharse), el director prescinde de uno de sus elementos característicos, la voz en off. Todo tiene su justificación en el universo del director ya que la protagonista, Sunhi (una estudiante que regresa a la escuela tras un tiempo después de su graduación buscando una carta de recomendación) no desvelará nunca sus pensamientos al espectador, mientras que los tres personajes masculinos (el profesor Choi, su compañero de estudios Munsu y su tutor Jaenhak), irán pivotando alrededor de ella, contradiciéndose, engañándose, buscándose a sí mismos…

5. Y la vida continúa (2014-2016): El futuro tiene nombre de mujer.

En los últimos tres años, la vida de Hong Sanng-soo se ha visto sacudida por dos grandes momentos: a finales de 2013, un problema de salud le impide acudir al homenaje y retrospectiva que le brindó el Festival de cine de Gijón, y en 2015, tras el rodaje de su penúltima película Ahora sí, antes no, salta a la prensa rosa la noticia del romance del director con la actriz protagonista, Kim Min-hee, lo que conlleva la separación con su mujer. Estas dos noticias, que parecen sacadas del argumento de alguna de sus producciones, lejos de acabar con el ritmo en la producción de largometrajes del realizador coreano, ha provocado que un año tras otro, sigamos esperando la próxima película de Hong Sang-soo (es un hecho que se mantiene incluso para 2017, donde ya se anuncia su próxima película como ‘Untitled Hang Sang-soo Project’).

Quizás el espectador pueda encontrar dentro de Hill of Freedom (2014), Ahora sí, antes no (2015) y Yourself and Yours (2016), las tres últimas producciones del realizador coreano, síntomas de lo que le ha deparado la vida estos últimos tiempos: en este momento, Hong ha fijado su residencia en Francia, donde está rodando su próxima película protagonizada por Shahira Fahmy, Isabelle Huppert y Kim Min-hee.

Las mujeres se aferran a la realidad más que los hombres. Deberíamos respetar su buen juicio, Los hombres siempre tropezamos de nuevo”. Comenta uno de los protagonistas al principio de Our Sunhi. Y no hay más que rendirse a la evidencia. Los personajes de Hong Sang-soo han ganado en humanidad… Cada vez parecen más cercanos, más próximos. El futuro de ellos está en la mente de un director que disfruta con el diálogo, con la bebida. Que sabe vivir dentro de una industria que fagocita cualquier producto que no considere mainstream. Porque Hong Sang-soo es cine. Y su mejor película siempre es su última película…

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