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Entrevista a Masashi Ando, director de The Deer King (El rey ciervo)

17/06/2022

La animación japonesa vive un momento dulce, también en nuestro país, con numerosos estrenos en pantalla grande. The Deer King (El rey ciervo) se estrenaba en cines después de haber dejado un gran sabor de boca en el Festival de Sitges, Fancine de Málaga o Manga Barcelona. Una aventura ambientada en una época pasada, pero con ecos del presente, con un mensaje tan ecologista como pacifista, viene firmada por un animador de trayectoria extraordinaria, Masashi Ando. Con un currículum envidiable, en la entrevista que le hemos podido realizar gracias a la distribuidora del film Selecta Visión, se muestra como un humilde creador que ama su trabajo.

CineAsia: Usted tiene una muy amplia trayectoria en el mundo de la animación, como diseñador de personajes, animador o intercalador en multitud de animes, pero este es su primer film como director. ¿Cuál fue el detonante para dirigir la adaptación de esta mini-saga literaria escrita por Nahoko Uehashi, The Deer King 

Masashi Ando: Si le soy sincero, sabía que me estaba metiendo en la boca del lobo (risas). Iba a ser solo el director de animación, pero las circunstancias quisieron que me acabara convirtiendo también en el director de la película. Ya habíamos reunido a casi todos los pesos pesados del equipo de animación y comprobamos que sería más fácil coordinarlos si me encargaba de la obra en su conjunto; yo diría que ese fue el principal motivo. Mi prioridad fue que el equipo empezara a trabajar lo antes posible para avanzar en la producción; le aseguro que organizar el trabajo de una manera lógica para reducir todo lo posible las tareas innecesarias es un reto. 

CineAsia: Siguiendo con la pregunta anterior, ¿con qué tarea, de las antes citadas, se siente más cómodo o le gusta más? ¿Y cómo ha sido la experiencia en la dirección?  

Masashi Ando: Es un poco complicado hablar de preferencias en este contexto, pero creo que el hecho de ser también director de animación ayudó bastante al conjunto. Comprender el rumbo que debe tomar una película y encontrar la aproximación visual que mejor se ajusta a ello no es solo una de las principales cuestiones que me planteo como animador, sino que constituye el modo en el que me relaciono con las obras que llegan a mis manos. Me gustaría pensar que, al menos en ese aspecto, he conseguido aportar algo al mundo a lo largo de mi carrera. El trabajo del director de la película, por otra parte, consiste en fijar el rumbo que se ha trazado. Me preocupaba que me dejara arrastrar por la comodidad que me inspira el ámbito de la animación y que todos esos criterios que debía establecer como responsable de la película no fueran lo bastante firmes. Incluso ahora, cuando pienso en ello, me pregunto si realmente hice lo que se esperaba de mí en ese aspecto. 

CineAsia: A pesar de que hay un conflicto bélico en The Deer King, podríamos decir que no hay héroes y villanos en el sentido clásico, sino que hay cierta ambigüedad entre buenos y malos. ¿Cree que esto ayuda a que el espectador empatice con las decisiones que toman algunos personajes en según qué momentos de la trama?  

Masashi Ando: Me parece que los fenómenos tan devastadores como la guerra siempre están acompañados de un conflicto de intereses y del intento de imponer una idea de justicia sobre el enemigo. El problema es que lo que para unos es justicia para otros puede encarnar el peor de los males. Como consecuencia, tenemos a dos bandos que intentan defender su noción de lo que es correcto mientras hacen daño al bando rival en aras de algo que su enemigo considera injusto. Para bien o para mal, la fe y las convicciones hacen más fuerte al ser humano. Independientemente de lo acertadas o equivocadas que sean esas certezas, es natural sentirse fascinado por las figuras que actúan guiadas por esa energía; es más, puede que de ahí surjan vínculos capaces de generar una mayor comprensión y empatía. El espectador siempre va a mantener una cierta distancia respecto a la obra, por eso me gustaría que disfrutara de ella contemplando las acciones de los personajes desde las diversas posturas y motivaciones que se plantean. 

CA: Usted ha vivido la transición entre la animación artesanal hecha a mano y la digital. ¿Con qué le resulta más fácil trabajar, con acetatos, o con tabletas digitales?  

MA: Yo solo dibujo a mano. Si tengo que incorporar algún aspecto digital, soy incapaz de hacerlo a menos que alguien me ayude. Únicamente tengo la impresión de estar creando algo cuando trabajo a mano, puesto que puedo sentir el tacto del papel y ver los trazos en directo. Soy consciente de que las herramientas digitales ofrecen muchísimas más ventajas, pero también tienen el pequeño inconveniente de expresarlo todo de una manera demasiado abierta. Hoy en día es imposible trabajar renegando de los medios digitales, pero me gusta seguir valorando las sensaciones que me transmite una forma de trabajo más clásica. 

CA: En Japón, en la última década, ha habido un interés desmesurado por el medievo, similar al que hubo a principios de los años 90. Novelas, mangas, anime, videojuegos… han ahondado en la época medieval a través de historias fantásticas. ¿Es seguidor del fenómeno?  

MA: Lo cierto es que no soy en absoluto un experto en este campo. Me siento más cómodo contando historias cotidianas, cercanas a la experiencia que tenemos del día al día, por eso siempre me han interesado las obras que aplican la imaginación a un contexto realista. Puede que El rey ciervo esté ambientada en un mundo de fantasía, pero he procurado que el énfasis recaiga en la representación de los personajes, de modo que sus expresiones faciales y ademanes resulten creíbles. Mi objetivo como animador es que los espectadores puedan comprender la naturaleza de un personaje y aceptarlo incluso si la escena que se desarrolla en pantalla apenas presenta elementos de acción. 

CA: Sobre este contexto medieval, ¿cómo se ha documentado? ¿Ha visitado algún país europeo de tradición medieval?  

MA: Recrear mediante imágenes la ambientación de la obra fue uno de los grandes retos de la película. Las circunstancias me impidieron unirme al viaje, pero los principales responsables de dar forma al universo de El rey ciervo sí que tuvieron ocasión de visitar los países nórdicos, Mongolia, Bután y varios lugares más que les ayudaron a documentarse. Las tradiciones, la ropa, los edificios… Hemos concedido a este tipo de elementos un gran peso a la hora de introducirlos en película. Incluso si se trata de una obra de ambientación fantástica, los escenarios en los que se enmarca deben resultar convincentes para que los personajes que los pueblan también lo sean. Toda esa documentación sin duda mereció la pena. 

CA: Uno de los puntos fuertes del film es la música de Harumi Fuuki, que se mueve entre la épica y la instrumentalización clásica, con sonidos celtas. ¿Por qué la escogieron a ella para la banda sonora?  

MA: Somos muy afortunados de que la señora Fûki se hiciera cargo del proyecto. Cuando escuché las piezas que había compuesto para la película, me impresionó lo bien que se ajustaban a la melodía que queríamos para el filme. Me sentí inmensamente agradecido. Su música contribuye de manera excepcional a que la película alcance, e incluso supere, el ambicioso marco que habíamos diseñado para ella. 

CA: ¿Cómo se siente cuando se le compara con aquellos animadores con los cuales ha trabajado en el pasado en tareas de animador, tales como Satoshi Kon, Hayao Miyazaki o Makoto Shinkai?  

MA: Este ha sido mi primer trabajo como director. Solo iba a ser el director de animación, un puesto que he ocupado en otras ocasiones, pero no se encontró a nadie que pudiera dirigir el proyecto y decidimos que asumiría también ese papel. Podría decirse que el director de la película ha sido asimismo la persona encargada de supervisar la animación, pero resultaría mucho más adecuado explicarlo al revés: El rey ciervo tuvo un director de animación encargado asimismo de coordinar la película. Es una posición muy compleja, puesto que tienes que juzgar la obra en su conjunto mientras parte de tu trabajo consiste, por el contrario, en ensamblar pequeños detalles. Cambiar de manera constante de una perspectiva a la otra fue una dificultad añadida a mi primer trabajo como director. Esta experiencia ha hecho que me dé cuenta de que todos los directores con los que he trabajado son personas con una grandísima amplitud de miras, dignas de confianza y que además se vuelcan en cuerpo y alma en los aspectos relacionados con la animación. 

CA: Después de dirigir The Deer King, ¿cúal es el futuro de Masashi Ando? ¿Tiene pensado seguir en la dirección?  

MA: No, no por el momento. También es cierto que se me quedó alguna espina clavada al terminar la película y hay cosas que en estos momentos haría de otro modo. Espero que algún día tenga la oportunidad de resarcirme. En estos momentos estoy más interesado en volver a trabajar como animador a las órdenes de un buen director. 

Equipo CineAsia 

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