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Entrevista a Ryusuke Hamaguchi – Festival de San Sebastián 2021

05/11/2021

No ha pasado mucho a lo largo de la historia del cine que un mismo director se alce con dos galardones por diferentes películas en dos de los festivales internacionales más importantes del mundo y en un mismo año. Este es el caso del realizador japonés Ryusuke Hamaguchi. Ganador en la Berlinale del Gran Premio del Jurado por La ruleta de la fortuna y la fantasía (que se estrena hoy en cines), y del Mejor Guion en el Festival de Cannes por Drive my Car (film que se estrenará en 2022). Tuvimos la oportunidad de charlar con él en el Festival de Cine de San Sebastián, donde sus dos producciones se proyectaban en la sección de Perlas. Aquí os dejamos nuestra entrevista con él. 



CineAsia – Estamos acostumbrados a estar en San Sebastián con un director japonés al que queremos mucho, Hirokazu Koreeda, y estamos acostumbrados a su trato siempre tan zen, tan amable. Nos preguntábamos cómo sería este “nuevo Koreeda”, como le describen algunos… 

Ryusuke Hamaguchi – Muchas gracias por el cumplido, estoy muy contento de estar en San Sebastián. 

C – En los cursos de comunicación que he hecho, siempre te decían que para una buena comunicación tenía que haber un emisor y un receptor: dos elementos imprescindibles. También que, a veces, el que escucha es mucho más importante que el que habla. ¿Los seres humanos nos hemos olvidado de comunicarnos? Creo que ese es el mensaje en su cine. 

R.H – La sociedad actual se ha implicado en un sistema de trabajo en que uno prescinde del interés por otras personas. Se ha sistematizado tanto la manera de trabajar, que cuanto menos interés tengas por otras personas, mejor funcionarás. Esto lleva a que haya menor comunicación entre ellas. 

“Al escribir un guion, comienzo por los diálogos de los personajes. Les entiendo, y en eso soy un poco particular, a través de los diálogos.”

Ryusuke Hamaguchi

CA – Siguiendo con la comunicación, en el cine la puesta en escena se puede realizar de muchas maneras, y usted lo hace con la palabra. Sus diálogos son muy potentes, y directos. Como si fuera la única forma de comunicarse; incluso más allá de la palabra escrita (en una de las historias de “La ruleta de la fortuna y la fantasía” una mujer lee un libro). 

R.H – Es mi manera de trabajar en un proyecto. Al escribir un guion, comienzo por los diálogos de los personajes. Les entiendo, y en eso soy un poco particular, a través de los diálogos. Por ejemplo, cuando hay una conversación entre dos personas, hay cosas fáciles de decir y cosas más difíciles de expresar. Normalmente tenemos tendencia a conversar de una forma fluida, pero si no llego a la profundidad de un personaje, no alcanzaría a expresar esas cosas ‘negativas’ que quiere decir, esas cosas que nos quedan veladas. En ese sentido doy mucha importancia al diálogo.  

CA – ¿Todos guardamos secretos, o algo oculto? 

R.H – Creo que sí, todos tenemos secretos. Muchas veces lo que queremos decir en realidad no nos sale porque socialmente no está bien visto, o no es políticamente correcto. Seguramente todos lo escondemos dentro de nuestras profundidades.  



CA – Además de los diálogos, maravillosos y de lo mejor de la película, queremos hacer referencia a la dirección de actores, que nos parece excelente, el cómo saca lo mejor de ellos de forma natural sin que nada suene forzado. ¿Cómo trabaja con sus actores, cuál es su método? 

R.H – Cuando realizo el casting tengo que asegurarme teniendo en cuenta la caracterización del personaje y del actor. Ellos también quieren aportar su manera de actuar, pero si no coincide con lo que yo busco, entonces no funciona. Así que cuando los escojo, ambas intenciones tienen que coincidir. Eso sí, cuando trabajo con el reparto, les doy un poco de libertad para que puedan actuar por ellos mismos, e improvisar para que puedan dar lo mejor de sí.    

CA- Ensaya mucho, imagino, antes del “action”. 

R.H – En mi proceso leemos el guion con los actores muchas veces, sin sentimiento, como en la representación que aparece en Drive my Car. Cuando los actores se plantean la escenificación, les digo que mantengan la mente en blanco y, en el momento de actuar, in situ, que den su personalidad más directa. De esta forma creo que puedo sacar lo mejor de cada uno de ellos. Cuando hablo de improvisación no quiero decir que en cada escena los actores tengan que añadir frases, sino que la función de cada actor es sacar los sentimientos que sienten en ese momento. El trabajo de actor es sacar esos sentimientos en el set de rodaje, no añadiendo palabras. 



CA – A nivel gestual, a nivel corporal, emotivo… En ‘La ruleta de la fortuna y la fantasía’ hay un personaje que le pregunta a otro: “¿Eres feliz?”, y la chica cuestionada se queda en blanco, sin saber qué responder. ¿Por qué cree que hoy en día en el cine cuesta tanto hablar de esas cosas pequeñas que nos hacen felices?   

R.H – Me alegro de que se haya fijado en ese detalle. Esa mujer parece aparentemente feliz, tiene familia, tiene marido, tiene un hijo… pero cuando le preguntan no sabe responder si sí o si no. Para mí ese tema, esa indecisión, es súper importante, y es una de las motivaciones que me llevan a rodar las películas. 

“Cuando rodé Happy Hour hace seis años, me di cuenta de que la sociedad japonesa es muy patriarcal.”

Ryusuke Hamaguchi

CA- Cuando hicimos la entrevista a José Luis Rebordinos, director del Festival, nos dijo algo así como que usted era uno de los directores contemporáneos que mejor sabía retratar el alma humana, y que las mujeres han debido ser importantes en su vida. En su cine las mujeres suelen ser protagonistas, las que llevan las riendas de la película.  

R.H – Cuando rodé Happy Hour hace seis años, me di cuenta de que la sociedad japonesa es muy patriarcal. El hombre está trabajando fuera de casa en una empresa, y como comentábamos antes, con esa estructura de trabajo en la que no tiene interés por nadie más; mientras que la mujer tiene un papel dentro de la familia de ama de casa, sin interés por parte de su marido. Cuando me di cuenta de esta estructura de la sociedad, algo que no había comprendido antes, he querido dar la vuelta y dar más importancia a las mujeres en mi cine. 

C – Otra de las cosas que observamos en sus películas es que le gusta rodar en lugares en movimiento: los transportes públicos, los autobuses, los coches… siempre hay diálogos largos en medios de transporte. ¿Es algo que nace así o tiene algún sentido especial? 

R-H – Desde que empecé como director es un tema que tengo en mi manera de trabajar, porque tal como hemos dicho anteriormente doy mucha importancia a los diálogos. Pero hablando desde un punto de vista cinematográfico, a veces los diálogos son un punto negativo, porque no hay movimiento. Así que poco a poco he aprendido a darles ese movimiento llevando las conversaciones a transportes públicos, metro, taxi, tren… Para el público es más fácil digerir conversaciones tan largas. Por otro lado, también es cierto que los transportes, el que sea, tienen una meta, una llegada, y un tiempo limitado. En ese trayecto se concentra todo el diálogo y la conversación. Encontré esta manera de trabajar y me funciona. 



CA – Usted vino a San Sebastián en 2008 con ‘Passion’. Nadie le conocía entonces, recién graduado de la escuela de arte, pero de la mano de un grande como Kiyoshi Kurosawa. Estamos en 2021 y ha vuelto a San Sebastián tras ganar en Locarno, en Berlín, en Cannes… ¿Qué ha cambiado en Ryusuke Hamaguchi? 

R.H – Creo que en estos 13 años he mejorado mucho la técnica, y he ampliado mi punto de vista de las cosas, de lo que está sucediendo en el mundo. También creo que ya tengo mayor poder de decisión propia, o de poder defender mis ideas. Hablando de técnica, me he podido fijar en los movimientos de los cuerpos de los actores, antes no me fijaba tanto y ahora puedo ser muy minucioso en ese aspecto. 

CA- ¿Y el cambio por dentro, como ser humano…? 

R.H – En mi manera de ser creo que no he cambiado tanto… Quizás he aprendido a escuchar mejor a la gente. 

Por Gloria Fernández y Enrique Garcelán 

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