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#FEFF16: The Raid 2: el gran hype de la temporada

28/04/2014

imageOcho de la tarde en el Teatro Nouvo de Udine. Aunque disfrutaba y mucho de los últimos minutos de Golden Chikenesss (con la presencia en la sala de la diva hongkonesa Sandra Ng, Chapman To y del director de la película Matt Chow), era irremediable que el pensamiento se perdiera ante el inminente estreno de uno de los films más esperados del año, The Raid 2: Berandal, el regreso de Gareth Evans a la dirección, tras The Raid.

Dos horas y veintiocho minutos más tarde…

Todavía hoy recuerdo la frase que alguien gritó en el cine Retiro durante la primera proyección de The Raid en el Festival de cine de Sitges. Sonó como uno de los puñetazos que se veían en la pantalla:  “Esto es cine, y no Melancolía. Una frase que resumía el estado de diversión del público y el récord de aplausos cosechados por una película de acción durante una proyección en Sitges. Casi dos años después de aquella tarde, viendo el primer plano de The Raid 2: Berandal en el Teatro Nouvo de Udine, tuve la sensación de que algo iba a ser diferente, (no hay problema, me dije, no pasa nada, ésta es otra película). Pero a pesar de que mi estado de expectación era el mismo, de que quería volver a repetir aquella experiencia previa, poco a poco éste se vino abajo, se desvaneció como un castillo de naipes.

imageLlego a la conclusión de que mi problema con de The Raid 2 es que traiciona el espíritu de la primera parte, y no puedo o no sé cómo perdonárselo. Pretende convertirse en la gran ópera de acción contemporánea, cuando el aficionado lo que esperaba (al menos yo) era asistir a otro concierto de rock. Si además careces de los elementos para construir una ópera (el guión es abultado pero tan vacío como una pompa de jabón, la puesta en escena no busca la funcionalidad y la frescura de la primera entrega, sino deslumbrar al espectador, la música se aleja del fotograma al que acompaña). Uno tiene la sensación de que Gareth Evans se ha quedado atrapado en en un traje que no es el suyo, ha querido ser “fashion”, cuando a diario utiliza bermudas y camiseta de manga corta.

¿Disfrutará el aficionado con la película..? Porqué no va a hacerlo, me sigo preguntando esta mañana, tras las primeras sensaciones que te invaden una vez acabada la película. Evidentemente la disfrutará. Hay escenas de acción: hay huesos que se rompen (muchos más que en la primera parte), brazos que se retuercen, martillos que entran y salen del cuerpo, personajes carismáticos…, pero eso no es suficiente si quieres filmar una película de acción. Para ello tienes que ser consecuente. Saber qué estás rodando. Cuando The Raid 2 vuelve al origen, cuando intenta parecerse a The Raid (manteniendo su identidad, claro es), es cuando consigue levantar el vuelo. La secuencia de persecución en coche (tras una hora y cuarenta minutos de metraje), es tan espectacular como trepidante, digna de cualquier Fast and Furious. Hay más, algunas otras escenas de acción redondas, lástima que los aciertos de The Raid 2, que los tiene, se vean lastrados por lo que Gareth Evans quiso ofrecer, pero no supo cómo hacerlo.

Me viene a la cabeza una última reflexión. Es humano querer evolucionar, plantearse nuevos retos. Pero más importante que eso, si cabe, es conocer tus limitaciones. Es algo que sin duda, te hace crecer. Gareth Evans ha querido rodar Gangs of Wasseypur, ha pretendido ser el Dyango del cine de acción… olvidándose de lo más importante, que él es Gareth Evans, no es Anurag Kashyap o Quentin Tarantino.

Enrique Garcelán

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