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Las Flores de la Guerra: buscando la humanidad en la barbarie

08/03/2013

Ficha Técnica: Director: Zhang Yimou. Guión: HengLiu. Novela: GelingYan. Duración: 145 min. Año: 2011. Con: Christian Bale. Ni Ni, Zhang Xinyi, Huang Tianyuan, Han Xiting, Zhang Doudou. Distribuye: European Dreams Factory.

Mi encuentro con Las Flores de la Guerra se remonta a las calles de Berlín. Zhang Yimou se paseó durante el mes de febrero de 2012 por la alfombra roja del BerlinPalast, compartiendo cartel con los actores Christian Bale y Tong Dawei, además de parte de las flores a las que da título su última película, la espectacular Ni Ni y la inocente Zhang Doudou. Una parte de la crítica internacional dictó sentencia: “La película te remite una y otra vez a los mecanismos tópicos de un cine que has visto muchas veces. Es una película que huele a cálculo.” Por mi parte, quise dejar la película en cuarentena unos días, más allá de lo que pensaba porque muchas veces somos dados empatizar con una tendencia de opinión, y en este caso quería buscar mi propia perspectiva. Las Flores de la Guerra es el retrato que el realizador chino Zhang Yimou hace de la masacre de Nanking. Durante 1937 Japón lanza una invasión a gran escala en China, en lo que es el inicio dela II Guerra Mundial en Asia. Toman Beijing en días. Cinco meses tardarían en entrar en Shangai. Y de ahí las tropas del ejército de liberación llegaron a Nanking, donde más de 200.000 civiles fueron asesinados.

Si con Ciudad de Vida y Muerte, Lu Chuan (Kekexili, 2004) se había acercado al mismo incidente humanizando al invasor, introduciendo en el film el punto de vista de los japoneses y convirtiendo a uno de ellos en un héroe, Zhang Yimou ha optado por enfrentarse a la historia como Spielberg hiciera con La Lista de Shindler, enfocando el asunto de forma monocanal. ¿Discutible? Puede ser. Pero lo que juzgamos aquí es su película, de igual manera que cuando veíamos La Diligencia de John Ford hablábamos de los planos, de los encuadres, y no de lo malos que eran los indios.

Con un inicio que bebe de referentes del cine bélico (Salvar al Soldado Ryan, Aftershock o Taegugki), con una encomiable planificación y ejecutando con mano maestra la acción, Zhang Yimou abandona las calles de Nanking para refugiar a sus protagonistas en una iglesia en la que Christian Bale ejercerá junto a un grupo de prostitutas, del Schindler mandarín para las jóvenes estudiantes que forman el coro. El que empieza siendo un bribón dispuesto a aprovecharse de la situación, irá sufriendo una transformación interior al vivir en primera persona los efectos de la guerra en la población civil, para acabar tomando partido. Es quizá el actor británico, piedra angular para la distribución internacional de la película, la pieza más frágil del conjunto. Un personaje de difícil construcción (del negro al blanco hay una gran gama de grises), que a pesar de ofrecer una interpretación más que correcta, puede hacerse poco creíble al espectador en algunos pasajes. Imaginamos que el director utiliza el personaje de Bale para ahondar en la mirada desinteresada que aflora en las personas en los momentos más críticos. Algo de lo que desgraciadamente estamos faltos en los tiempos que corren.

Aun y con las limitaciones del personaje principal, Las Flores de la Guerra es una película recomendable a todas luces. Y lo que es mejor, Yimou no nos engaña. El director chino es un camaleón. A pesar de disfrazarse de prestidigitador y ofrecernos un gran espectáculo, la película está viva en los pequeños detalles: como la mirada de una niña que a través de la cristalera de una iglesia, descubre la tristeza y crueldad de la guerra.

Lo Mejor: La búsqueda intimista dentro de una gran superproducción.

Lo Peor: La construcción del personaje de Bale no ofrece esa variedad cromática que hubiera necesitado.

Enrique Garcelán (CineAsia)

 

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