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Los zombis en el cine de Corea: Bocados de realidad

20/04/2021

Ya sabemos que a los coreanos lo que le gusta es llorar en el cine, tal como decía el protagonista de My Sassy Girl. El terror no es en absoluto el género preferido del público de Corea, a no ser que nos lleve al melodrama, claro; y si hay un subgénero en el que es complicado introducir ese drama, es el de los zombis. Por lo menos hasta que a Yeon Sang-ho se le ocurrió introducirlos en un tren. Aprovechamos el estreno en cines de España de Peninsula el 23 de abril, esa historia que nos devuelve al universo de Train to Busan, para hacer un repaso al recorrido, a paso lento y últimamente compitiendo en velocidad con Usain Bolt, de los muertos vivientes en el cine coreano. 

Maldiciones milenarias y primeros mordiscos 

Si hacemos un recorrido histórico por el cine de terror de Corea, veremos que durante los años 60 y 70 eran predominantes las producciones sobre fantasmas vengativos con referencias al folclore local. Las protagonistas serían habitualmente mujeres que sufren una muerte injusta o deshonrosa y que regresan como fantasmas para atormentar a sus asesinos, o a aquel que se cruce en su camino. Algunas en blanco y negro, otras con colores saturados, más atmosféricas que terroríficas, y con alguna escena de vuelta a la vida desde la propia tumba como en The Public Cemetery Under The Moon de 1967. 

En los años 80 y 90 habrá un cambio en las temáticas, comenzando a llegar al cine coreano los “monstruos occidentales” por así decirlo. Encontramos películas con vampiros, algún Frankenstein, y también algún zombi de bajo presupuesto. Así llegamos a A Monstrous Corpse de 1980, considerada la primera película de zombis en el sentido occidental del cine coreano. Su argumento podría pasar por una versión de No profanar el sueño de los muertos de Jorge Grau, con su historia de muertos que surgen de las tumbas a raíz de un experimento con ultrasonidos, aunque cambiando Manchester por una ambientación rural coreana. La película parece muy influenciada por todo ese terror europeo de los 70 y títulos seminales como El amanecer de los muertos (Zombi) de George A. Romero con ese estilo de maquillaje azulado para los no-muertos, aunque probablemente de manera mucho menos prolífica en su gore. Seguramente encontremos más zombis en ese cine coreano de los 80 y primeros 90 si validamos a los Jiang Shi, esas criaturas que conocemos como “vampiros chinos” y que se mueven con pequeños saltitos con los pies juntos. Una influencia, sin duda, del cine de Hong Kong y Mr. Vampire en particular, que fue un éxito en toda Asia, y también entre los niños coreanos. The Aliens and Kong Kong Zombie sería un ejemplo de cine infantil con Jiang Shi, aunque encontramos más si revisamos la filmografía de la época de Shim Hyung-rae.

Si saltamos hasta la llegada de la Nueva Ola, podremos encontrar ejemplos diferentes y mucho más estándar del cine de zombis, aunque sería un subgénero que tardaría en explotar. El J-Horror puso de moda los fantasmas de pelo largo, o en el caso de Corea deberíamos decir que los volvió a poner de moda. Aprovechando el éxito de The Ring el terror coreano se llenaba de nuevo de mujeres malditas, aunque esta vez cambiando las ambientaciones de época y rurales por la época contemporánea y lugares tan comunes como el instituto de la saga Whispering Corridors. Cine pensado para funcionar mejor fuera de sus fronteras que dentro en una época de crecimiento de su industria, y de numerosos debuts de cineastas que se convertirían en nombres importantes. Uno de ellos Kim Jee-woon, que incluía a los muertos vivientes ¿o no lo son? en su film debut, la divertida comedia negra The Quiet Family en 1998.  

Donde sí encontraríamos numerosos muertos vivientes sería en varios de los ómnibus de terror del cine coreano reciente. En esos films episódicos es fácil encontrar segmentos con zombis. En Four Horror Tales – Dark Forest la historia de un grupo de amigos de acampada en un bosque termina con un encuentro con muertos vivientes, mientras que en la primera entrega de la saga Horror Stories los hermanos gemelos del terror coreano Kim Gok y Kim Sun, firman el que para esto escribe el mejor segmento del film, con su historia en una ambulancia. En Doomsday Book es Yim Pil-sung quien firma un muy divertido segmento protagonizado por el hermano de Ryu Seung-wanRyu Seung-beom, en el que la epidemia zombi salta en el peor momento posible, una cita romántica de una pareja en el parque. En Mad, Sad, Bad los muertos vivientes nos mordían en el formato de moda, el 3D, mientras que The Neighbor Zombie era una propuesta desde el cine independiente, en la que vivíamos la epidemia zombi desde tonalidades muy diferentes en un barrio de la capital de Seúl, del costumbrismo a la acción, pasando por la comedia.  

Si pasamos a los largometrajes del subgénero de la última década podríamos empezar por Mr. Zombie, una comedia independiente de 2010 en el que el protagonista será un propietario de un restaurante acuciado por las deudas que, además, mantendrá la consciencia después de recibir el mordisco de un muerto viviente. Let Me Out sería otra comedia de 2013, aquí sobre un director primerizo que quiere rodar un drama independiente protagonizado por zombis, aunque el resultado no será tan brillante como el de la japonesa One Cut of the Dead. Y así llegamos a Zombie  School, esta sí, una cinta de terror de Serie B en la que los profesores de una escuela de chicos problemáticos se transforman en infectados que comienzan a morder a sus alumnos. Aceptamos pulpo como animal de compañía con Deranged, y es que hablaríamos más de una peli de epidemias que de zombis, con este thriller fantástico en el que los infectados sufren tal sed insaciable que terminan ahogados en el río.

Zombis al tren (a Busan) 

Y así llegamos al gran fenómeno que da una vuelta de tuerca a los zombis, Train to BusanYeon Sang-ho, el director de animación de dramas tan desoladores como The Fake, estaba en plena producción de su film de animación sobre la explosión de una epidemia zombi Seoul Station cuando se le ocurrió pensar en qué pasaría al día siguiente, imaginando el escenario de un thriller psicológico ambientado en un tren. No pensaba dirigirlo él, pero desde la productora NEW le venían insistiendo en que se pasara al cine de imagen real –al fin y al cabo, sus films de animación mantienen pie y medio en el realismo-, así que aceptó llevarlo a cabo él mismo. El resto de la historia ya la conocéis: el “tren” destrozó las taquillas con 11,5 millones de espectadores; Seoul Station no tuvo un gran paso por los cines, aunque multiplicó por 3 el número de espectadores que el resto de su filmografía junta; y Peninsula nos devolvía a ese universo con una historia ambientada cuatro años después, cambiando la tensión y el thriller por la acción, manteniendo ese contexto social inevitable en la obra del director. 

La influencia del film, no solo en el subgénero zombi, sino en el cine fantástico de Corea en general, es enorme. Para muestra, el número de títulos que han llegado desde entonces al cine y la televisión coreana, comenzando por Rampant, cinta de acción que lleva a los zombis a la pasada época Joseon, como cierta serie de la que hablaremos luego. Y lo hace desde la perspectiva de la lucha por hacerse con el poder. Una cinta con una lectura política importante y no muy sutiles referencias a su historia contemporánea envuelta en una cuidada puesta en escena y con grandes set-pieces de acción, con otro de los galanes importantes del cine y la televisión coreana, pasamos de Gong Yoo a Hyun Bin. 

Una mirada diferente, más cercana a la de The Quiet Family, sería The Odd Family o Zombie for Sale, comedia en la que la familia peculiar del título regenta una gasolinera en medio de la nada. Cuando llegue a su casa un zombi peculiar –su dieta es mayoritariamente vegetariana, no os decimos más- encontrarán una nueva vía de negocio, y es que sus cualidades son tan particulares como su paladar. Tuvo una gran acogida en el Festival de Sitges y Fancine de Málaga esta divertida comedia con reparto coral que volvía a salirse de los moldes a la hora de acercarse al subgénero.   

La tercera vuelta de tuerca sería #Alive, una propuesta que curiosamente es un remake de una película americana que se estrenó más tarde que su adaptación coreana, que sería comprada por Netflix para su estreno global. Aquí Yoo Ah-in recién salido de Burning se encuentra aislado y atrapado en su apartamento cuando llegue la epidemia zombi. La falta de recursos, la soledad y la desesperanza se apoderan de él, hasta que descubre que no está solo en el vecindario.  

Del K-Drama al Z-Drama 

Si saltamos a la televisión con muertos vivientes tenemos que comenzar por Kingdom, la superproducción de Netflix de ambientación histórica dirigida por Kim Sung-hoon (A Hard Day) que se convirtió en un éxito internacional. Ju Ji-hoon (Along with the Gods), Bae Doona (The Host) y Ryu Seung-ryong (Psychokinesis) como villano de la función, ministro que controla a un rey convertido en bestia infectada. Aquí el terror y la tensión se unen a las confabulaciones por el poder y la lucha por la supervivencia, y por encontrar una cura a esa epidemia que asola al país. El punto negativo: los episodios pasan tan rápido que pronto estaremos tan hambrientos como los muertos vivientes de la serie.  

Joseon Exorcist no ha tenido tiempo en convertirse en ese título de relevancia internacional que se esperaba: en su segundo episodio su emisión fue cortada de forma fulminante, ante el aluvión de protestas por detalles de su ambientación histórica que remitían a referencias de China en lugar de Corea. Un asunto que ha traído cola en los últimos tiempos en el país, y que esta serie con poseídos por un ente maléfico ha descuidado hasta el punto de terminar guardada en un cajón. 

Tampoco ha tenido tanta suerte una propuesta fusión como Zombie Detective, en la que el personaje de Choi Jin-hyuk (Rugal) es un muerto viviente con consciencia, que convive con los humanos como detective privado en busca de su pasado. Otra serie de ambientación contemporánea, esta sí con una gran aceptación tanto dentro como fuera de Corea, sería Sweet Home, aunque aquí la infección que vive el protagonista y el resto de vecinos de un bloque de apartamentos, es la de unas temibles y extrañas bestias que terminan con todos los humanos que encuentren a su paso. Más curiosa todavía parece On the Way to the Gynecologist, un reciente especial de la cadena tvN en la que una mujer embarazada se topará con las hordas de muertos vivientes de camino a su ginecólogo.   

Quedamos a la espera de All of Us Are Dead, próximo original de Netflix, con zombis y estudiantes atrapados en el instituto, para reencontrarnos con una nueva dosis de muertos vivientes a la coreana. Veremos con que nos sorprenden. 

Un texto de Víctor Muñoz

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