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Sakuradamon-Gai no Hen (Japón, 2010)

23/02/2012

Ficha Técnica: Director: Junya Sato País: Japón Año: 2010 Con: Takao Osawa, Kyoko Hasegawa, Kinya Kitaoji, Masato ibu, Akira Emoto, Hirotaro Honda Género: Época / Chambara Duración: 137 min.

Viajamos hasta el Japón de 1860, en una época en que la política de fronteras cerradas del shogunato estaba en peligro por la cada vez mayor presencia de barcos extranjeros en sus costas, una época de cambios que no tardarían en producirse.

Sakuradamon-gai No Hen, que funciona como un docudrama histórico y está basado en la novela del mismo nombre, relata unos hechos históricos: el llamado “incidente Sakuradamon” en el que un grupo de 17 samuráis de Mito y uno de Satsuma, encabezados por Seki Tetsunosuke, esperaron al séquito del Tairo Li Naosuke (un cargo similar al de primer ministro) a su paso por la puerta de Sakuradamon, delante del palacio de Edo, para atacarle y acabar con él, por haber firmado un tratado que abría el comercio con los barcos norteamericanos, además de con otros países europeos. La relación de los clanes con el shogunato y la revuelta escena política de la época se mezcla con una historia de conspiración, con el grupo de samuráis como protagonistas.  

La parte más interesante de la película es el retrato histórico de un momento clave, casi como una recreación documental de la época. En lugar de hacer del asesinato el clímax del film, como sí lo hace, por ejemplo, 13 Asesinos de Takashi Miike (salvando las distancias, puesto que ésta no está basada en hechos reales), el director nos pone en primer lugar en situación sobre el estado de la zona en la época y las causas que llevaron a actuar a algunos clanes, para pasar rápidamente al incidente y acabar recreándose en el retrato de las consecuencias: tanto del propio juego político, en el que todos los bandos luchan por tomar ventaja sin quedar al descubierto, como de los propios asesinos supervivientes. El retrato de estos últimos, el grupo de samuráis asesinos, se nos muestra como el de unos héroes, unos mártires que, aún a sabiendas de cometer un delito que les llevaría a una muerte segura, cometen el crimen por “el bien del país”. Es decir, mantener la rigidez de sus fronteras y el aislamiento del resto del mundo, que poco duraría con la llegada de la era Meiji. Por otra parte el retrato del asesinado, Li Naosuke, es completamente distinto, aparece como un villano con ansia de poder, casi un traidor que firma los tratados con los extranjeros sin el consentimiento del Shogun poniendo en peligro al pueblo.

El tono documental juega en contra de la película ya que es demasiado detallista en nombres, lugares y situaciones, con lo que la trama en algunos momentos puede ser confusa por los numerosos personajes que pueblan la historia, y es que el guión es extremadamente puntilloso con los hechos, nombres y fechas. El ritmo de la película sufre por todo ello, ya que se ralentiza demasiado la acción, con lo que la película necesita de la mucha voluntad del espectador por seguir atento a lo que sucede en pantalla.

Para el papel protagonista del cabecilla del grupo de asesinos se eligió a Takao Osawa, recién salido por aquel entonces de uno de los J-dramas más populares del 2009, Jin, también ambientado en el siglo XIX, y se le acompañó de un extensísimo reparto con actores de presencia como Kinya Kitaoji, Masato Ibu, Akira Emoto o Hirotaro Honda, además de Hiroyuki Ikeuchi, Hiroyuki Watanabe o Gota Watabe, en general, un grupo de actores regios que ayudan a darle a la película ese aspecto extremadamente serio y estricto. Visualmente Sakuradamon-gai No Hen es excelente en cuanto a decorados y recreación de la época, y se nota en pantalla el billón de yens de presupuesto (para el film se construyó en la ciudad de Mito una recreación de la puerta de Sakuradamon, donde tiene lugar la escaramuza principal). En general, el trabajo de puesta en escena es magnífico. La dirección de Junya Sato, un veteranísimo director de 80 años al que podemos conocer sobretodo por sus films de los años 70 junto a Sonny Chiba, como Golgo 13  o Bullet Train, (editadas en DVD en nuestro país por Manga Films en 2008), es totalmente práctica y efectiva, muy clásica y al servicio de la historia.

Para el gusto del que escribe, este drama de época se hace un tanto pesado y espeso en algunas fases de sus largos 137 minutos, pero seguro resultará interesante para los amantes del drama histórico, especialmente por tomar un incidente tan particular y añadirle un contexto más amplio, pudiendo dar pie a reflexionar sobre las políticas aislacionistas y el carácter japonés.

Lo Mejor: El retrato histórico de un momento clave en la evolución de Japón.

Lo Peor: Lo espeso y confuso que puede resultar a veces el paseo constante de personajes por la pantalla.

Por nuestros colaboradores Víctor Muñoz y Patricia Obiol (El Pozo de Sadako)

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